Aprender a hablar bien.
- 16 ene 2014
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Normalmente surgen dudas a cerca de ciertas oraciones, las cuales aparentementen se escuchan o significan igual pero que tienen un significado y origen en si, aqui un ejemplo de ello.
¿Qué cuesta la entrada o Cuánto cuesta la entrada?
La primera opción es propia de la lengua coloquial, mientras que la segunda corresponde al registro formal o más cuidado. Con los verbos que expresan magnitudes, como costar, valer, pesar y otros similares es posible formular preguntas con los interrogativos qué o cuánto, pero se prefiere la variante con este último interrogativo. ¿Qué cuesta la entrada? ¿Cuánto cuesta la entrada? ¿Qué te falta para terminar? ¿Cuánto te falta para terminar? Sin embargo, cuando sigue un sustantivo, pueden alternar qué ~ cuánto para formular preguntas de carácter cuantitativo. En algunos casos, la variante con cuánto resulta menos frecuente y hasta forzada. ¿Qué distancia hay hasta el próximo pueblo? ¿Cuánta distancia hay hasta el próximo pueblo? ¿Qué profundidad tiene la zanja? ¿Cuánta profundidad tiene la zanja? ¿Qué años tienes? ¿Cuántos años tienes? En el español de España, sobre todo en las hablas juveniles, se usa qué como sustituto de los interrogativos cómo, cuándo, dónde, e incluso para sustituir la secuencia «preposición + interrogativo». Es un uso coloquial y casi exclusivo de la lengua hablada, que no debe trasladarse a la lengua culta escrita. ¿Qué vas, al cine? ¿Adónde vas, al cine? ¿Qué has venido, a comprar el coche? 355/636 ¿A qué has venido, a comprar el coche? ¿Qué has salido, con tu padre? ¿Con quién has salido, con tu padre? Tampoco corresponde al registro formal culto el empleo de qué o eh que para introducir oraciones interrogativas totales, rasgos que se dan entre hablantes del noreste de España por influencia del catalán. ¿Qué te vas de vacaciones este año? ¿Te vas de vacaciones este año? ¿Eh que nos han arreglado ya la avería? ¿Nos han arreglado ya la avería?







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